Cuando el Berro dejó de manar

Siendo estas fechas ya tan señaladas por la proximidad a la celebración del 101 aniversario del afloramiento del manantial del Berro. Cabe recordar uno de los episodios que pusieron nuevamente en jaque a toda la comunidad alturana, y es que alrededor de 1985, Altura y la provincia de Castellón estaban sumidas en una gran sequía.

Nacimiento del Berro entrada a la galeria, Fotografía de Elías Miguel Marqués Asensio
Corría el citado año de 1985, cuando los principales pantanos que configuran la cuenca del río Mijares, de la que se nutren de agua para el riego las zonas agrícolas más importantes de la provincia de Castellón, tenían únicamente  600.000 metros cúbicos de agua embalsada, o lo que es lo mismo y dicho llanamente: “muy poquica agua”. Pues esos pantanos llegan a albergar del orden de 10 millones de metros cúbicos. Se comentaba que la sequía causaba que el río Mijares no superara los dos metros cúbicos por segundo, y que el pantano de Arenós, el mayor de la provincia, contara  únicamente con 383.000 metros cúbicos de agua, es decir, el 0,29% de su capacidad.

¿Y a qué viene esto?, puede que te estés preguntando.

Pues resulta que nuestra querida villa no era una excepción, ella también estaba siendo asolada por la intensa sequía e indudablemente, nuestro querido milagro acaecido la noche de un 24 de marzo de 1915, quedó seco. Y ante esta perturbadora visión de futuro nuevamente sin agua, nuestra querida villa se mantenía agitada, temerosa de perder nuevamente parte de su población, por la desidia de la sequía y la sed de la tierra.

El 21 de marzo, y ante tales expectativas, la Comunidad de Regantes decidió la creación de un embalse en el barranco del Berro, lugar donde se realiza actualmente la bendición de las aguas del Berro.Foto de Elías del Manantial del Berro

Siendo así, se propuso la realización de sondeos de rotopercusión para encontrar agua en la seca cavidad que nos había manado vida desde hacía más de medio siglo.

Fue un año más tarde, el día 3 de julio, cuando con la ayuda de expertos zahoríes y de geólogos, lograron volver a hacer brotar la vida, el agua de los interiores de nuestra tierra y de nuestro Berro. Tres días se mantuvo manando hasta que se entubó el sondeo. Tras esto, se decidió montar una estación de bombeo, la cual comenzó a funcionar el día 18 de julio.

Fdo.: Elías Miguel Marqués Asensio.

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